Asociación Amigos de la Alcazaba

50 plazas, Exclusivamente para Amigos de la Alcazaba
Precio: 5 euros
Se recomienda ropa y calzado adecuados, agua, gorra o sombrero
Salida a las 09.30h. desde la Avenida García Lorca, 84. Regreso a las 13.00 h.

Nuestra visita coincidirá con los últimos días del Proyecto Millares, que se inició hace 4 años con el objetivo de profundizar en el estudio de los “Orígenes y justificación de la desigualdad social en el Sudeste de la Península Ibérica”. Todos los años Amigos de la Alcazaba hace una visita para ver el resultado de las excavaciones en sus últimos días de campaña.
Martín Haro Navarro, coordinador del Enclave Arqueológico de Los Millares, nos guiará desde el Centro de Interpretación. Pasaremos por la espectacular necrópolis hasta el poblado, recorriendo cada parte hasta la Ciudadela, el origen de este poblado, que considerado como la primera ciudad de la Península Ibérica. Iremos visitando los trabajos de los arqueólogos y conociendo los hallazgos e investigaciones realizados.
Cada campaña nos permite conocer mejor este extraordinario yacimiento arqueológico de más de 5.000 años de antigüedad. La de este año busca una presentar a la opinión pública una imagen más completa de la vida de las poblaciones que vivieron en Los Millares durante el III milenio a.C.; conocer lugares de enterramiento, explorando la Tumba de la Chilena, especialmente; también las zonas de residencia y el espectacular y enigmático Gran Edificio Rectangular; comprobar los avances en la introducción de la metalurgia del cobre; y estudiar la desigualdad social en esta época.


Millares, con 5.000 años de antigüedad, aún guarda muchos secretos. La primera ciudad de la Península Ibérica se asentó en un lugar privilegiado. asentamiento fue cuidadosamente seleccionado, un “lugar sagrado” con unas defensas naturales, campos fértiles de cultivo, pastos para el ganado, abundante agua, minas de cobre cercanas, río con rápida salida al ma. La vegetación del entorno estaba formada por matorrales, encinas y olivares, y cierta altitud estaba la masa forestal de pinares, lentiscos, quejigos, alcornoques… El río Andarax, entonces navegable con pequeñas embarcaciones, contaba en sus riberas con un profuso bosque caducifolio de fresnos, sauces, álamos además de tarayes, cañas… La fauna era rica y variada: ciervos, gamos, jabalíes, linces, zorros, cabras montesas, caballos salvajes, osos, conejos, liebres, así como abundantes aves. Y en los montes cercanos estaban el mineral de cobre, que hizo de Millares el primer pueblo de la Península Ibérica que trabajó la metalurgia.
El poblado, cabecera de un amplio territorio, contaba con un monumental y complejo su sistema fortificado, con sus 4 murallas y 13 fortines adelantados. Uno de sus edificios, al que Luis Siret llamó el “edificio de los gerifaltes”, sorprende a los investigadores, pues sus dimensiones no tienen paralelo en la Península Ibérica. También era monumental su necrópolis con más de 80 tumbas colectivas con ricos ajuares.

Amigos de la Alcazaba, en mayo de 2019, impulsó con las instituciones almerienses (Junta de Andalucía, Diputación Provincial, Ayuntamientos de Santa Fe, Alhama de Almería y Gádor) la idea de trabajar por Millares como Patrimonio de la Humanidad. Lamentablemente, se ha abandonado, como tantas otras veces.